Hoy te regalo…

Publicado: 23 diciembre, 2010 en Consultorio de doctora Silvi

Dulzura… ¿Por qué es tan difícil de conseguir? Todo el mundo la necesita y a todos nos encantaría que nos la dieran a grandes dosis. ¿Por qué, entonces, es un bien tan escaso? ¿No nos gusta que nos traten bien? ¿Qué nos hagan sentir especiales? Así que, ¿por qué no intentamos hacer eso por otras personas? Se supone que la manera más sencilla de obtener lo que queremos, es dar lo mismo a los demás. En teoría, correspondemos con la misma moneda, por lo que si tratamos con dulzura a la gente que nos rodea, debemos recibir dulzura a cambio.

Pero la realidad no es tan sencilla. Cuando tratas con cariño a una persona, puede corresponderte de la misma manera al principio, pero ello no garantiza la continuidad de dicho comportamiento. Y el sentimiento de traición que experimentas cuando se termina la buena voluntad del otro, cuando deja de tratarte con suavidad y empieza a tratarte con dureza, exigiendo, imponiendo… ese sentimiento de engaño te hace volverte más cauteloso. Dejas de expresar al 100% tus sentimientos, escondes tu ternura hasta que has sopesado la conducta de los demás. Ocultas tu bondad tras una manta de fortaleza para que no vuelvan a aprovecharse de tí, para no volver a sentirte utilizado ni despreciado.

¿No es triste no poder ser tú mismo, hacer lo que te manda el corazón en cada momento, simplemente porque otras personas no han sabido apreciarlo? ¿No sería mejor, más sano, entregar todo lo que llevas dentro, sin esperar nada a cambio? De ese modo, sin hacerte ilusiones ni esperanzas, en caso de no recibir nada en respuesta no sufrirás una decepción. Tú podrás estar tranquilo por haberlo intentado, y es la otra persona la que se lo pierde. No hay dolor en ese punto, no hay angustia de no saber que podría haber pasado si hubiéramos hecho las cosas de otra manera. No hay traición, porque la otra persona no te ha pedido ni prometido nada. Sino que tú, desinteresadamente, has hecho que esa persona se sienta mejor. Y eso tiene una compensación, incluso aunque los demás no sepan verlo. Te sientes mejor persona, en paz contigo mismo. Sientes que estás haciendo bien las cosas, que tu mundo es mejor gracias a tu esfuerzo.

En estas fechas, intenta ponerlo en práctica. Disfruta dando, más que recibiendo. Sé feliz simplemente viendo cómo los demás sonríen gracias a tí. Regala dulzura.

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comentarios
  1. Andrea dice:

    Tienes toda la razon, no hay que dejar de lado ser uno mismo y seguir dando amor si eso es lo que provoca.
    Feliz 2011.

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