La segunda opción

Publicado: 4 enero, 2011 en Consultorio de doctora Silvi, Estudios antropológicos

A nadie le gusta la segunda opción. Ni tener que conformarse con ella… ni serlo.

Al no ser capaces de conseguir nuestra primera elección, le quitamos importancia, e intentarnos convencernos de que la segunda es igual de buena. O incluso mejor, pero nos habíamos dejado engañar por lo brillante de la primera. En el fondo sabemos que es mentira pero, por no herir nuestro orgullo, nos autoconvencemos. Es posible que resulte bien, y que ciertamente esa segunda opción sea en realidad mejor para nosotros. Sin embargo, siempre seguiremos pensando… ¿y si…? Es inevitable, está en nuestra naturaleza. Cuando elegimos un camino, siempre pensaremos que podríamos habernos equivocado, y que el otro camino podría haber sido el correcto.

Pero lo peor de todo…, es ser nosotros mismos la segunda opción para otra persona. Eso nos duele en lo más hondo. Siempre pensaremos que somos mejores para esa persona que su primera elección, y hace mucho daño que la otra persona no lo vea. Así que nos escudamos en nuestro orgullo para rechazar ser el segundo plato, alegando que nos merecemos a alguien que nos elija a nosotros primero. Pero… ¿y si luego resulta bien? ¿Y si al final esa persona se da cuenta de la suerte que ha tenido por no haber conseguido a esa primera opción, de manera que ha llegado a conocer profundamente a la segunda? Sería fantástico… si no fuera porque probablemente se pregunte de vez en cuando… ¿y si…?

Una vez tomamos una decisión, tanto por elección propia como por obligación, deberíamos borrar de nuestra mente la existencia de las demás opciones. Porque ya no son válidas. Porque no se puede comparar la realidad con la ilusión de lo que podría haber ocurrido. Porque no es justo para la gente que nos rodea, y que no existiría en nuestras vidas en ese mundo paralelo. Porque la vida es así, injusta, limitada, a veces cruel… y aún así maravillosa, imprevisible, mágica…

Porque no tendrás una segunda oportunidad de vivir tú vida… disfrútala. Vive poniendo tu alma en todo lo que haces. Entrega todo tu corazón a las personas que te quieren. Deja de construir castillos en el aire, y observa los que tienes alrededor, que puede que sean igual de hermosos. No menosprecies lo que has conseguido, comparándolo con lo que podría haber sido. No es justo para tí… y no es justo para los que comparten tu vida.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s