Soledad

Publicado: 6 septiembre, 2011 en Consultorio de doctora Silvi, Estudios antropológicos

No hace mucho, estábamos Juan y yo de viaje, y paramos en un bar a tapear un poco a mediodía. Mientras disfrutábamos de un platico de jamón (que bien se come en el sur) manteníamos una conversación típica (creo que le contaba alguna anécdota sobre mis amigas). En ese momento, el caballero de la mesa de al lado se prepara para irse. El caballero, cerca de los 80 años, se gira hacia nuestra mesa y nos pregunta si puede comentarnos una cosa. Evidentemente le dejamos continuar, curiosos.

Cuál es nuestra sorpresa cuando el encantador anciano nos dice que no seamos tontos y nos casemos. Que nos envidia y daría lo que fuera por poder tener a alguien con quien hablar de esa manera, porque él nunca se casó, y ahora lo lamenta profundamente. Que la vida es muy triste sin tener una persona al lado con quien compartirla. Vive en una casa grande, sin hijos, sin nietos y sin nadie que le visite de vez en cuando, porque sus amigos ya han fallecido. Siento una pena inmensa por esa alma solitaria, que al final de su vida se da cuenta de que lo más importante es con quien la compartes.

No importa lo poderoso que seas, que te conviertas en una eminencia o que te hagas famoso. No importa el dinero que consigas acumular, ni los privilegios que obtengas en esta vida… si no hay nadie a tu lado para disfrutarlo contigo, no significan nada. Si no puedes compartir tu alegría al conseguir un éxito personal, la satisfacción se difumina mucho más rápido. Por mucho que obtengas a lo largo de tu carrera, es la llegada a meta lo que importa, y si no hay nadie allí para vitorearte, para gritar de júbilo y abrazarte… ¿de qué sirve llegar el primero? Si te giras y miras hacia atrás, verás a todos los que han llegado después, siendo consolados por un brazo amigo. ¿Crees que ellos te envidiarían en esa situación?

Es triste ver parejas y matrimonios que se rompen tras muchos años de relación, pero piénsalo así… más triste sería si esas dos personas hubieran estado solas durante todo ese tiempo. Aunque se termine el amor al cabo del tiempo, siempre tendrás esos momentos felices, esas vivencias compartidas, para recordarlas y sentir una ola de calor por dentro.

Siempre es mejor echar de menos algo que has perdido, a echar de menos algo que nunca has tenido.

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