Soledad (segunda parte) y de cómo vivir en compañía

Publicado: 8 septiembre, 2011 en Consultorio de doctora Silvi, Estudios antropológicos

Continuando con el tema de ayer, hoy quiero comentar el otro punto de vista. El de alguien que lleva mucho tiempo casado, o en una relación, y está quemado. Envidia a los solteros por la libertad de ir y venir, sin tener que dar explicaciones a nadie. De comprarse ese televisor gigante cuando les apetezca, sin tener que pensar en los gastos de la casa, los niños… La psique humana nos engaña, y la mayoría de las veces sólo nos deja ver lo que nosotros queremos ver. Así que cuando la relación nos pesa, añoramos la soltería, pero cuando estamos solteros añoramos que nos den cariño. Un ejemplo más claro: Te pasas toda la vida quejándote de que tu madre, cada vez que sales de casa, te pregunta “¿A dónde vas?”, pero tras varios años viviendo solo, añoras que al llegar a casa alguien te pregunte “¿Qué tal te ha ido el día?”. Nunca estamos contentos con lo que tenemos.

Mucha gente reconoce que cuando lleva muchos años en una relación, la forma principal de comunicación es la discusión. Que sus mujeres se quejan por todo y les echan la bronca por cualquier cosa. O de que sus maridos ya no tienen detalles con ellas y no les ayudan en nada. Con los años la relación se vicia y ya no se sabe cómo se ha llegado hasta ahí, ni cómo salir. Pues bien, hay salida, y no tiene porqué ser drástica y significar el fin de la relación. Si no te gusta tu día a día con tu pareja… ¡¡DÍSELO!!  Es tan sencillo como eso. Siéntate a hablar, a intercambiar opiniones. Pregúntale porqué se queja de todo, que hay en el fondo de todo ese reproche. Probablemente sólo necesite más atención o un poco más de reconocimiento por toda la labor que hace. Y si te falta algo, ¡¡PÍDELO!! Los problemas de pareja suelen iniciarse por una falta de comunicación. Los hombres y las mujeres hablamos idiomas distintos, nos comunicamos de formas totalmente opuestas. Por esa razón, aunque tú digas las cosas de una manera que para ti resultan muy claras, es posible que la otra persona no las comprenda del mismo modo. Puede que interprete tus palabras con otro sentido. Pero no es culpa suya, simplemente su idioma funciona de otra manera.  Así que cómprate un diccionario o pregúntale qué es lo que le ha molestado. Comunícate.

Por otra parte hay gente que es capaz de mirar hacia una persona soltera, y, además de ver todos los privilegios que puede tener, también es capaz de ver todas sus carencias. Y que mira a lo que él (o ella) tiene y aprecia que, a pesar de todas las privaciones, merece la pena. Me contaron no hace mucho que alguien dijo que había ido a trabajar “convenientemente abroncado” por su mujer, y que así sabía que todo estaba bien, en su sitio, y podía irse tranquilo. Y me llamó la atención el amor que había en esas palabras, aunque parezca irónico. Tras 30 o 40 años casado, y a pesar de que su mujer se queje de todo lo imaginable, se toma esos reproches como expresiones de cariño. Simplemente han cambiado el “Hasta luego cariño, te echaré de menos” por un “¡No se te ocurra llegar tarde, que no te esperamos para cenar!”. Pero en realidad, esa segunda opción indica que si no llega a tiempo, le echarán de menos en la cena, y le dará pena que después tenga que cenar solo. Sigue habiendo cariño en el fondo, pero la forma ha ido degenerando con los años.

Si eres capaz de ver el fondo y perdonar las formas, tienes mi admiración. Ojalá todos pudiéramos ser así. Porque si te acaban de echar la bronca de esa manera, y tú, en lugar de salir con un portazo y murmurando “volveré cuando me dé la gana”, te acercas, le das un beso suave, y le susurras “haré lo imposible por llegar a tiempo para poder cenar contigo”… Ya puedes llegar a las 2 de la mañana, que no recibirás más reprimendas. Y si las recibes, simplemente contesta “lo sé cariño, yo también me he enfadado porque no me han dejado venir antes, así que estás en todo tu derecho de reprochármelo”. Detrás de las quejas de una mujer, solo hay una petición de atención. Si sabemos que pensáis en nosotras y que nos tenéis en cuenta, que sois conscientes de lo que hacemos por vosotros… no tendremos razón para quejarnos. No nos molesta tanto el hecho de tener que recoger las cosas que dejáis por en medio, como el hecho de que no seáis conscientes de ello y lo deis por supuesto. Con un simple “gracias cariño, si no fuera por ti viviría en un caos total” ya nos damos por satisfechas. Así que pruébalo… y luego me cuentas qué tal te ha ido.

discusiones de pareja

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comentarios
  1. lainmikaqr dice:

    Nenikaaa, pero tu a eso luego vas y lo llamas calzonazos!!!

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