Las dos caras de una moneda

Publicado: 18 julio, 2012 en Consultorio de doctora Silvi, Estudios antropológicos, Mi vida es así
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La gente que me conoce sabe que no me gusta discutir. De hecho es muy difícil meterme en una discusión, soy bastante buena evitándolas.

Una de las razones es que soy pésima discutiendo. Nunca he sido capaz de defender mis ideas con tanto énfasis como los demás, y me canso rápido de que simplemente por no emocionarme tanto, o por no insistir tanto, no se me tenga tan en cuenta.

Pero mi principal problema es que siempre he sido capaz de ver todos los puntos de vista objetivamente y, aunque esté más de acuerdo con uno que con otro, puedo analizarlos y entender porqué la otra persona piensa distinto. No me entendáis mal, me alegro mucho de ser así, pero es un verdadero problema a la hora de discutir. Porque yo escucho los razonamientos de la otra persona, y reconozco que entiendo su postura. Y es en ese mismo instante, en cuanto digo en alto “tienes razón en…”, en el que pierdo la discusión. En cuanto le das la razón a alguien, ya no le interesa escuchar tu opinión. Se regodean en su victoria, y van a defender aún con más ímpetu su posición. Que muchos de ellos no tenían intención de escucharme desde el principio, pero en cuanto les reconozco su parte de razón… ya la he fastidiado.

Y por eso evito las discusiones. Porque la gente que me escucha, no discute. Simplemente expone su teoría, o su parecer, y luego escucha la mía. Y puede que uno de los dos cambie de opinión porque considere que las razones del otro son más acertadas. O puede que no, que por las circunstancias de cada uno nos sintamos más identificados con nuestro propio punto de vista. Pero no hay problema en aceptar que los demás tienen diferentes puntos de vista, una vez los has entendido.

Y la gente que discute, normalmente discute porque le cuesta mucho escuchar. Se cierran en banda, y no permiten que los demás expongan sus razonamientos. Si insistes bastante, o se te da bien discutir, puedes conseguir que te escuchen, e incluso que cambien de opinión. Pero para mí es un esfuerzo demasiado grande, y suelo perder interés rápidamente.

Quizá porque he tenido suerte, y mis amistades más próximas no dan lugar a discusiones, porque siempre me escuchan (de ahí que lo sigan siendo después de tantos años). Quizá porque soy muy vaga, y sólo me tomo tanto esfuerzo cuando la situación es realmente grave. Quizá porque siempre veo las dos caras de la moneda, así que no soporto a la gente que se ofusca sólo con una y no se molesta en intentar descubrir que hay al otro lado. O quizá es que no me gusta perder (sí, así de mala soy discutiendo, sé que voy a perder antes de empezar). Pero el caso es que… No me gusta discutir.

Y aunque reconozco que el ser capaz de exponer tu punto de vista de manera convincente y hacer que la gente te escuche son cualidades muy valiosas, considero que vivo más feliz evitando las discusiones. Y cuando veo lo que está pasando ahora mismo en España, con los políticos destruyendo el país y el pueblo despreciando todo lo que hacen, siempre me da por pensar… Si la gente (e incluyo a los políticos dentro de la generalización, que en el fondo son gente también) dejara de gritarse o de esconderse, y se escuchara más, nos ahorraríamos muchos disgustos. Porque los que tienen el poder no escuchan, pero es que los demás tampoco. El 80% de las noticias que leo en mi muro del Facebook, son falsas o totalmente parciales. Simplemente porque se esté cabreado no hay que aceptar como bueno todo aquello que nos de la razón. Si de verdad crees que tienes razón, haz el favor de investigar y basar tus opiniones en hechos reales, no en algo que alguien ha dicho que ha oído. Y si no te apetece buscar argumentos objetivos, pues no discutas.

Y siempre, siempre, escuchad lo que los demás tienen que decir. Puede que estén equivocados, pero si no les escucháis, nunca sabréis dónde está el error. Y si no sabéis dónde está el error, no vais a poder corregirlo.

Recordad, toda moneda tiene siempre dos caras.

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comentarios
  1. Neo dice:

    Pues no!!! te equivocas completamente…. jijiji, que noooo, que como siempre, siempre tienes razón, como Monica de Friends, da miedo.
    A mi me pasa un poco lo contrario: me gusta discutir. Pero ojo, discutir significa dos personas adultas y educadas defendiendo posturas enfrentadas o no tanto con la razón y la palabra. No me vale lo de “es como lo digo yo, que tu qué vas a saber que eres un imbécil y no sabes nada de esto”. Tanto me gusta que a veces me encuentro defendiendo posiciones que no son las mias tan solo por hacer bando con el más débil (es que soy neutral verdadero, que le vamos a hacer). Pero es como cualquier deporte, todo depende del contrincante que tengas enfrente.
    Y en cuanto a la situación actual, yo más bien pienso que no es que no escuchen, es que a unos no les interesa escuchar y a los otros no se les ocurre como tomar la palabra. En fin, animo a todos, que mucho me temo que esto no lo arreglamos en la mesa de un bar debatiendo delante de una cerveza, como debería ser.

  2. Seba san dice:

    fuck yeah miss cientifica :D!.

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