Nutrición a la americana

Publicado: 4 octubre, 2012 en América, Consultorio de doctora Silvi, Estudios antropológicos, Mi vida es así
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La semana pasada mandé a mi ‘spouse’ a una charla que daban en la International House (un servicio de la universidad para ayudar a los extranjeros a integrarse) sobre alimentación. En el flyer lo anunciaban como una charla informativa de cómo conseguir comer bien, pagando poco. Cómo ahorrar a la hora de comprar, dónde conseguir alimentos frescos a precios asequibles… Así que allí se fue mi husband a ver si conseguía información privilegiada para ahorrarnos unos durillos.

Qué sorpresa se llevó cuando, en una charla informativa para adultos, se vio inmerso en una clase de nutrición de tercero de primaria. Parece ser que a los niños americanos no les enseñan que los tomates vienen de una planta, o que las patatas vienen del suelo. Ni que hay que comer de forma equilibrada. Así que a los adultos hay que enseñarles desde cero.

Empezaron con una división del carro de la compra en los grupos básicos de alimentos, indicando el porcentaje del carro que debe estar destinado a cada uno de esos alimentos. Luego hicieron un análisis “detallado” de cada grupo alimenticio, comparando precios.

Y estas son algunas de las conclusiones.

Los vegetales:

Los más caros son los vegetales frescos (sí, como lo leéis), porque son los más sanos. Después vienen los congelados, que nutricionalmente son casi tan buenos como los frescos, pero no tienen tan buen sabor, aunque son más económicos. Y por último los vegetales en lata.

Todo eso acompañado de sus correspondientes diapositivas, por supuesto.

Y si les preguntas que cómo puede ser que los vegetales que no necesitan tratamiento ninguno, ni gasto de transporte porque los traen de la zona, ni envasado, sean más caros que los demás… te miran con cara extraña diciendo: ‘porque son los más sanos y sabes de dónde vienen’. Y se quedan tan tranquilos.

Lo mismo con el resto de alimentos. Todo lo fresco y sano es caro. Todo lo procesado, comidas preparadas, latas, comida basura… es barato.

Ahora te lo explicas todo, verdad?

A continuación, unos truquillos para ahorrarte un poco de dinero comprando:

– No mires el precio del producto, mira el precio por unidad, que es un numerillo que viene en la etiqueta también, aunque más pequeño, y así puedes comparar los distintos tamaños y marcas y saber con cual pagas menos. Sí, eso que te explica tu madre a los 10 años cuando la acompañas al supermercado y empiezas a preguntar por todo.

– Las marcas blancas son tan buenas como las demás, pero más económicas…

– Las cosas más caras las suelen poner en el estante a la altura de los ojos. En este país esto lleva más implicaciones, pues parte de la población apenas puede agacharse para coger lo del estante más bajo. Y otra parte de la población directamente va en unos carros motorizados especiales para minusválidos que facilita el supermercado ( suelen estar junto a los carros de la compra normales).  Y generalmente esos motocarros los usan los gordos, porque los minusválidos suelen  traer su propia silla de casa… Así que probablemente las cosas que estén en el estante de debajo del que te queda a la altura de los ojos también serán caras.

Y todo esto te lo cuentan como si fuera el descubrimiento del año.

En resumen, lo único que el pobre sacó de utilidad de una charla de más de una hora, fue que para ahorrar, uses los cupones que te llegan a correo todas las semanas, o te descargues los de las páginas web de los supermercados. Y que la composición de alimentos en las etiquetas de los envases viene por orden de abundancia. Es decir, si el primero de los componentes es Corn Syrup (su sustitivo del azúcar, que le da un sabor todavía más dulce), no lo compres, porque va a estar empalagosamente dulce.

Aprovechando que mi consorte está en casa de vacaciones forzadas, se dedica a cocinar, comprándolo casi todo fresco, y, como dicen aquí, lo cocina todo desde scratch. Que solo significa cocinar en el sentido literal de la palabra, desde cero, con los ingredientes frescos. Porque para ellos calentarse una pizza congelada en el horno ya es cocinar.
Así que somos unos derrochadores!! Unos snobs que van a comprar todo lo caro. Ay si mi madre me viera malgastando de esta manera…

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comentarios
  1. The Chosen dice:

    Jiji, lo mejor es que en una charla sobre comer bien la “light dinner” era comida para llevar y dos pseudofantas de esas que gastan aquí. Serían “diet”…

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