Puntos de vista

Publicado: 4 diciembre, 2012 en América, Consultorio de doctora Silvi, Estudios antropológicos, Mi vida es así
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Christmas partyEl sábado por la noche asistí a la fiesta de Navidad de mi departamento. El departamento ocupa edificio y medio, con 4 plantas cada edificio y con unos 3 o 4 grupos en cada planta. O lo que es lo mismo, con un montón de gente.

Siendo una universidad privada, con tanta gente, y la fiesta de Navidad, que aquí se toman muy en serio, tuve la genial idea de preguntar cual era el código de vestimenta (que yo soy capaz de aparecer en vaqueros y deportivas). Me confirman que había que vestirse un poco más arreglado que casual (por muy monos que sean los vaqueros, mejor ponte otra cosa).

Pues nada, allá vamos nosotros, todo engalanados, que hasta me había depilado y maquillado y todo. Alisarme el pelo ya era mucho pedir, que la fiesta empezaba a las 7 y no me daba tiempo a todo. Íbamos con prisa, y no encontraba mis botas, así que tuve que ponerme unos zapatos monísimos con taconazo.

Llegamos solo con 10 min de retraso, todo un record para la única española del departamento. Pero nos toca hacer cola en la entrada… cola? En una fiesta de gala? Conforme nos vamos acercando y conseguimos pasar la puerta, cuál es nuestra sorpresa al ver que la cola era para el buffet libre… En una fiesta de gala. Con tacones. Y mi ‘plus one’ en traje de Armani. Haciendo cola para un buffet libre…

Nos acercamos a la comida:

-Gambas cocidas y frías.

-Verdura a la plancha a medio hacer… y fría.

-Cosas indeterminadas en contenedores mantenidos tibios mediante mecheros bunsen.

-Unas lonchas de carne que no estaba mal (casi lo único comestible que había).

Eso sí, el postre estaba rico. Brochetas de fruta, tartaletas con cremas de limón, frutas del bosque… Y unas fresas bañadas en chocolate de las que tuve el privilegio de probar una mientras hacíamos cola al principio y de las que nunca más se supo. Al terminar la interminable espera subida en mis tacones de aguja de 8 cm, todavía me esperaba una sorpresa más desagradable. No hay mesas ni sillas para todos. Qué digo para todos… ni siquiera para la mitad. Así que intentamos cenar de pié. Suerte que como eran las 7, hambre, lo que se dice hambre… no teníamos (eso de comer a las 4 los fines de semana nos limita bastante la vida social con esta gente). Después de unos 40 min de pié sobre mis ahora odiados zapatos, parece que los que habían llegado primero y ya habían hecho su sobremesa (que aquí dura como unos 2 minutos), iban liberando algunos huecos, así que pude acomodarme un rato.

Pero todavía no habían acabado las sorpresas desagradables… el único alcohol que se podía conseguir era cerveza o vino (del malo). Ni un mísero ron, o Martini para bajar la comida. A eso de las 8 y media (hora y cuarto que a mí me pareció más largo que un día sin pan), sube el volumen de la música, impidiendo el único modo de entretenimiento que teníamos, conversar con mis compañeros de laboratorio. Y todavía me llevo otra sorpresa más. Gente vestida de gala (60%), gente vestida casual (30%) y gente vestida con la misma ropa con la que viene a trabajar (10%), muchos de ellos honorables jefes de grupo, importantes y respetados investigadores, sin apenas alcohol en las venas… se ponen a bailar!!! Sin tener ni idea!!! Eso que en las bodas españolas pasa a altas horas de la madrugada, cuando te encuentras a tu padre con la corbata en la cabeza, aquí lo hacen por voluntad propia y siendo totalmente conscientes de sus actos!!! Y encima el sentido del ritmo se lo dejaron en casa… O en Europa, que puede que Colón no supiera bailar.

A las 9 y media hicimos una huida táctica, cuando estaban sorteando unos regalos supercutres, para lo que habían cortado la música y estropeado la poca diversión que había.

La mayor sorpresa me la he llevado esta mañana cuando en el seminario de trabajo mi jefe ha asegurado que la fiesta fue un gran éxito. Parece que tenemos distintos puntos de vista, porque para mí fue un poco triste y bastante vergonzoso (lame!!). ¿Pero quién soy yo para estropearle la ilusión al hombre? Dejemos que sigan pensando que saben lo que es pasárselo bien.

Cartman lame

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comentarios
  1. The chosen dice:

    Hombre, en su defensa hay que decir que ellos se lo pasaban bien, o eso aparentaban. Y que lo hicieran sobrios no deja de ser una muestra de valentía… Lo de hacer una cena para estar de pie y no pensar en canapés no es mas que desconocimiento inocente. (¿Se nota que estoy buscando empleo y que tengo que venderme?)

    • Inmika dice:

      silvika, la próxima ya sabes quién la tiene que montar, jajajaja, aunque creo que en una de las nuestras se asustarían un poco…mejor déjalos vivir felices 🙂 y guarda energías para la vuelta a casa!!!!

  2. calvanki dice:

    jeje, quizás demasiados científicos suelto!!! vivan los tópicos!!!

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