Yo antes era una mujer independiente y autosuficiente

Publicado: 3 febrero, 2013 en Feminismo, Mi vida es así
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Llevo trabajando desde que terminé la carrera. Aunque mi madre lo de hacer la tesis decía que no era un trabajo de verdad, aunque me pagaran. Y la verdad es que decidí hacer la tesis porque me daba pereza ponerme a buscar trabajo. Pero incluso estando en el paro me las he apañado para ganar el dinero suficiente y poder sobrevivir sin tener que pedir limosna (el maletero lleno de comida tras una visita de fin de semana a mis padres no cuenta, eso va incluido en el contrato de hija).

mujer trabajadoraTengo coche desde que empecé a trabajar y pude pagármelo. En los primeros viajes con mis amigas en coche, siempre me tocaba conducir porque son unas vagas y no se sacaban el carné. Y luego se cabreaban porque no paraba a preguntar cuando nos perdíamos. Pero la que conduce decide ¿no?, y si yo digo que ese coche tiene pinta de ir a la playa, pues lo seguimos. ¿Quién necesita preguntar?

Sé cocinar aceptablemente, al menos nadie ha muerto de una indigestión después de probar mi comida. Aunque también es cierto que poca gente ha llegado a probarla… A lo mejor el hecho de que yo asegure que se me da fatal tiene algo que ver. Pero oye, la de trabajo que me ahorro 😉

He compartido piso con una amiga un par de años, y aunque no se podía comer en el suelo, teníamos a las pelusas domesticadas y no atacaban a las visitas. Había un acuerdo no escrito: nosotras las alimentábamos y ellas se mantenían en las zonas menos habitadas (léase esquinas y debajo del sofá/cama).

He vivido sola otros dos años en la segunda casa de mis padres, y mi madre prácticamente no se quejaba de que estuviera sucia. Ya sabéis, solo lo normal, que al fin y al cabo es madre. Siendo un dúplex con garaje y buhardilla, solía siempre haber al menos una planta limpia, o casi. Empezaba por la buhardilla y para cuando había llegado al garaje ya me tocaba empezar otra vez desde arriba. Si calculáis que como mucho limpiaba una planta a la semana (y eso solo cuando tenía ánimos), en realidad limpiaba cada planta una vez al mes. Pero si tenemos en cuenta que al garaje y la buhardilla solo les tocaba una de cada 3 veces… Era una casa muy grande, no hay que ser tan exigente. Al menos cada vez que mis padres avisaban de que iban a venir me daba tiempo a fregar los platos de la semana y recogerlo todo (y meterlo a lo bruto en los armarios, gato incluido si hubiera tenido uno). Comparado con el piso de mi hermano, mi casa no tenía nada que envidiarle a la de Mr. Proper. Comparada con la misma casa cuando mi madre vivía en ella… Las comparaciones son odiosas, mejor lo dejamos aquí.

Sé planchar, aunque nunca lo practique. La ventaja de ser mujer y llevar la ropa muy ajustada, es que aunque esté arrugada, en cuanto te la metes a presión, se estira y ya ni se notan las arrugas. Cuando voy de compras, lo primero que miro de la ropa es que si la llevo a bailar salsa no acabe con el culo al aire o una teta fuera. Lo segundo, que con tenderla bien no necesite plancha. Antes sencilla que trabajar de más. ¿O no era así?

¿Qué mi madre dice que las botas necesitan un pulido? Pues me compro otras, que esas ya se han pasado de moda. ¿Qué hay una mancha que no sale en mi camiseta preferida? Pasa a ser camiseta de dormir. Y luego a trapo del polvo. Es el proceso natural de la ropa, no se puede luchar contra él.

Pero si hasta sé coser remiendos que por fuera no se notan, aunque por dentro parezca una víctima de Jack el Destripador después de la autopsia. Y sé usar algunas herramientas… eso sí, no me preguntes cómo se llaman. Que con saber apretar un tornillo o desmontar la tubería para desatascarla, tengo suficiente, y ya es más de lo que sabe la mayoría de mujeres y muchos hombres. El trabajo de biólogo es polifacético, creo que la primera vez que usé un destornillador fue el primer año de tesis.

Pues eso, que yo me las apañaba bastante bien.porno chacho

Pero me casé. Y resulta que al final voy a saber elegir y todo. No solo es un manitas que lo mismo te monta un mueble que cambia la batería del coche, sino que encima cocina mejor que yo. Que tampoco es que sea muy difícil, la verdad (¿habéis visto que natural me sale?), pero es que encima se está aprendiendo las recetas de mi madre, ¡para hacerme la comida igual que ella! Y sabe como funciona la lavadora. Por saber, hasta me deja la ropa blanca a remojo en agua caliente o con un poco de lejía si ve manchas complicadas. Le cuesta un poco fregar los platos, reminiscencia de los castigos infantiles, pero es que la perfección aburre.

Aprovechando que iba a pasar una temporada sin trabajar, se ha encargado de todas las labores del hogar. Tanto se ha encargado, que para una noche que se va un par de horas, yo acabo cenando dos horas tarde por esperar a ver si vuelve y me prepara algo. No doblo un par de calcetines en meses, y ahora soy yo la que no recuerda como funciona la lavadora. Si se me ocurre decir: voy a limpiar el baño, que parece que le hace falta. Siempre contesta: tú vete al sofá y descansa, que ya lo limpio yo mañana mientras estás trabajando (como para decirle que no, ¿verdad?).

Si nos lo dan todo hecho, nos convierten en unos inútiles, o algo así se dice por ahí.

Pues eso, que soy una inútil. ¿Cómo me las voy a apañar cuando se ponga a trabajar otra vez?

Lo que queremos las mujeres

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