Ya os he comentado que últimamente trabajo mucho. No digo que parezco una china, porque el chino trabaja una panzá más que yo (que he llegado a preguntar si duerme en el laboratorio y todo), pero me acerco. Bueno, en realidad no, porque soy española y eso de escaparme del curro cuando no miran, o desaparecer una hora para ir a comer, se me da muy bien, lo llevamos en los genes. El caso es que me paso el día corriendo para terminar todo lo que tengo que hacer, y aún así, si fuera por mi jefe, tendría que seguir trabajando al llegar a casa.

Lo sé, os estáis preguntando que si en lugar de parar una hora para comer, le dedicara 20 min como el resto de los flipaos estos, no tendría que correr tanto. Pues os equivocáis. Al final corro lo mismo, o incluso más. Tengo el don de perder el tiempo sin darme cuenta, y cuando tengo todo el día para hacer pocas cosas se me olvida lo poco que tenía que hacer mientras miro a las musarañas, y me toca apretar el botón del turbo a última hora. Una, que tiene una vida interior muy rica y se despista con una mosca.

stress and sleepEl caso es que casi siempre me paso el día corriendo para hacer todos los experimentos que puedo, y acabo muerta. Aunque a las 7 de la tarde esté en casa, ya no soy persona para hacer nada útil (bueno, el resto del día tampoco es que haga mucho de utilidad…). Aquí es cuando mi jefe espera que escriba el artículo, o haga imágenes con el photoshó, o me lea artículos interesantísimos y densísimos que me ha ido enviando, o que la ilusa de mí ha ido buscando un día de esos de aburrimiento. Y yo lo intento, de verdad que lo intento. Todos los días paseo esos artículos del laboratorio a casa, y de casa al laboratorio. La de mundo que han visto, que algunos se han venido conmigo a Charlotte, o Kill Devil Hills. Pero se me van acumulando. Y mi jefe me manda emails los domingos a las 7 de la mañana preguntando por esa figura que le tenía que haber entregado el día anterior. Yo prometo que me pongo enseguida (a eso de la 1 del mediodía, cuando me levanto y veo su email), pero llega el lunes, y Silvia ni siquiera ha abierto el photoshó de las narices. Y así van pasando las semanas y yo ni me doy cuenta.

En uno de los libros que me acabo de leer (ya os he dicho que me leo toda la basura que encuentro mientras sea entretenida), uno de los protas no trabaja, porque vive de los derechos de autor de una canción que escribió su padre (os sonará de la peli de Un niño grande, en la que Hugh Grant hace su papel preferido, el de pánfilo). Y el tío se pregunta como hace el resto del mundo para trabajar las 8 horas, yAbout a boy todavía tener tiempo para hacer el resto de cosas, como vivir. Y yo contesto… pues no lo hacemos, no nos las arreglamos. Lo de vivir lo dejamos para el fin de semana. Qué triste.

Y me da por pensar que yo en Murcia tenía vida entre semana (si es que como me pasé un tiempo en paro antes de venir, pues me cuesta recordar la mala vida de trabajadora). Pero tampoco es cierto, sólo al principio de la tesis, que me iba a bailar salsa los jueves. Pero me vi obligada a suspender esas noches de jolgorio, porque llegar el viernes medio dormida y estropear el experimento en el que has estado trabajando toda la semana… pues es un poco contraproducente, la verdad. Pero si es cierto que antes no tenía la sensación de no tener vida durante la semana (al menos no tan acusada). Y tras mucho pensar, que una ya no tiene fuerzas ni para eso, me he dado cuenta del porqué. Yo, antes, tenía vida mientras trabajaba. Tenía conversaciones con mis compañeros de laboratorio, y muchas risas (a eso de las 4-4:30 de la tarde era hora de la conversación sin sentido de todos los días). Parábamos para desayunar todos juntos. De vez en cuando hasta quedaba para comer con mis amigas en el centro comercial, y me iba de tiendas y volvía una hora tarde al trabajo (luego la recuperaba, ¡mal pensaos!). O me iba a casa de mis padres a comer y teníamos conversaciones intrascendentes (- Silvia, ya tienes edad de aprender a cocinar, ¿no crees?. – Claro mamá, mañana me pongo, ya si eso).

Ahora no tengo ninguna de esas cosas. Porque aquí la gente no habla, solo trabaja. Porque escaparme para ir a tomar un café supondría una hora de mi tiempo que no puedo permitirme. Bastante culpable ya me siento por cogerme una hora para comer con mi cocinero particular, aprovechando ahora que no tiene trabajo. Y es que aquí la gente ve con buenos ojos el que no tengas vida. Si trabajas muchas horas es porque eres un máquina, un ser digno de imitar. Te estás labrando un buen futuro. Aunque luego siguen trabajando las mismas horas, así que no sé para qué quieren un futuro si lo van a malgastar trabajando.

Mi madre decía que yo había nacido para ser rica, porque me gustaba mucho comprar. Pero no, yo he nacido para ser rica, porque los ricos no tienen que trabajar.

Rich people

Anuncios
comentarios
  1. Julene dice:

    Vivimos en una sociedad en la que no decir que estas estresado en el trabajo está mal visto. Es así de triste. ¿qué tal en el curro? – Bien – ¿mucho trabajo? – No, normal. Salgo a mi hora…. Y te miran mal… es superchachiguay decir que estas super ocupado. Yo creo que lo chachiguay es cumplir, salir a tu hora del curro y vivir la vida.
    Siempre salen mil cosas, inventos, agendas, aplicaciones… para ahorrar tiempo… tiempo que guardas para usar…cuando??
    PD: Aquí en nuestro centro de investigación igual eh? nadie curra como los chinos…. Son muy de ir al lab a las noches dormir un par de horitas y volver ¡qué pasada!

    • catuxa20 dice:

      !!!Así es como China se está apoderando del mundo!!! Pero oye, que si hay que trabajar 20 horas al día para conseguirlo, que se lo queden 🙂
      Superchachiguay… !!!no hacía años ni nada que no oía esa expresión!!! ¿Cuántos años dices que tienes? Jajajajajaja.

      !Muy buen post el de la docena de!

      • Julene dice:

        jajajaja 26! ¿pero no dicen que lo vintage está de moda? la verdad es que estaba todavía en modo mañaneo y no tenía muchas neuronas despiertas como para encontrar una palabra más modelna. jajaja un saludo!

  2. Miércoles dice:

    Lo de que cuando tienes todo el día para hacer pocas cosas se te olvida lo poco que tenías que hacer es naturaleza humana. ¿Nunca te has fijado que en un restaurante cuando está vacío siempre atienden peor que cuando está lleno?

    Es la filosofía del “work hard, play harder”. Si estás siempre estresado tienes un nivel de adrenalina tan alto que al llegar a casa estás como una moto y aunque estés cansada sigues haciendo cosas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s