Todos locos…

Publicado: 31 marzo, 2013 en América, Estudios antropológicos, Mi vida es así
Etiquetas:, ,

El otro día leí una noticia en un periódico (no recuerdo cuál) sobre un neurocirujano muy famoso, Dr. Alfredo Quiñones-Hinojosa.

El tío, pasó de ser un inmigrante ilegal, a ser uno de los médicos más reconocidos en su campo en EEUU. El artículo exaltaba sus logros, los montones de premios y proyectos que ha recibido, la enorme cantidad de artículos que publica anualmente. Contaban cómo un muchacho mejicano que cruza la frontera indocumentado con 18 años, puede acabar siendo alguien tan importante y reconocido.
Lo plasmaban como el ejemplo de sueño americano. En este país, si trabajas duro, puedes llegar a conseguir tu sueño.
Precioso.

Luego fui bajando… y en los comentarios me enlazaron a este otro artículo publicado en Nature, en el que cuentan que dicho neurocirujano, y todos aquellos que trabajan en su laboratorio… no tienen vida más allá del trabajo. Ya decía yo que me fallaban los cálculos. Trabajan 18-20 horas al día (espero que siendo neurocirujano se eche la siesta de vez en cuando antes de operar), trabajan en vacaciones, los fines de semana, ¡en Navidad! Habrá que ver quien les lava la ropa y les limpia la casa… En el artículo el Dr. Quiñones (también llamado Dr. Q) reconoce que no ha sido buen padre (¿en serio? ¿tú crees? A mí me sorprende hasta que tenga mujer e hijos), pero que está intentando corregirlo llevando a sus hijos en coche a la piscina (¡!), mientras llama por teléfono a sus investigadores… Con eso compensa por lo menos los cumpleaños, ¿no? Pues me da mucha pena, la verdad, pobres críos y pobre mujer. Pero… ¿¿en serio serán hijos suyos?? Porque si pasa en casa una media de 4 horas al día, y sólo para dormir… Yo miraría sospechosamente al vecino a ver si se parece a los niños.

The 24/7 lab

El caso es que me puse a pensar en la vida tan triste que lleva esa gente. En lo infelices que deben ser y en cómo yo no quiero (ni puedo) ser así. Y pensando, pensando… empezó a dolerme la cabeza de tanto pensar, así que me tomé un descanso. Pero llegué a la conclusión de que probablemente ellos no opinaran lo mismo. El Dr. Q (parece el nombre del malo de la peli) contaba su experiencia con todo el orgullo del mundo en la entrevista. Sentía que su vida había merecido la pena. Había salvado vidas, avanzado muchísimo en la investigación contra el cáncer… Y todos los que trabajan para él penaban lo mismo (deberíamos preguntar a los hijos). Todos sabían dónde se metían antes de entrar, y lo eligieron libremente. Con un par. Y yo supongo que la mujer del susodicho doctor también sabría lo que le esperaba antes de tener hijos con él (probablemente necesitaba un visado). Así que, ¿quién soy yo para opinar sobre su vida? Es su elección. Tengo que aceptar que son felices así, que les gusta y disfrutan de esa manera. Porque si no, no tendría ningún sentido que trabajaran tantas horas. Nadie les obliga y no les pagan las horas extras (en investigación eso no existe). A los que no pudieron soportar el ritmo, el jefe les ayudó a encontrar otro trabajo. No son esclavos, lo hacen por voluntad propia. O por adicción. O por locura no transitoria. O por que sus padres no les querían.

Cada uno es feliz como puede, y oye, si ellos están contentos con su vida… ¿para qué me voy yo a preocupar? Bastante tengo con lo mío. Es como cuando veo Anatomía de Grey y me paso todo el capítulo preguntándome dónde se han dejado a los hijos (¡true story!). Porque se les ve trabajando día y noche, pero por mucho que sea un hospital genial y privado… las guarderías no abren 24 horas (las cuidadoras no son tan pringadas). Pobres niños que van a crear más lazos con las niñeras que con los padres. De ahí que haya en este país tanto trauma y tanta carencia afectiva. Y luego se preguntan por qué a la gente le da por pegar tiros a los demás.

Pero bueno, es su forma de vida, y por mucho que yo les explique que hay algo mejor, no me hacen caso, así que mejor me voy a pasear al sol y a disfrutar, que es sábado. Que cada uno haga con su vida lo que quiera, que yo voy a hacer lo mismo con la mía. ¡A disfrutar que son dos días!

Laboratorio

Revolución industrial

Anuncios
comentarios
  1. Mari dice:

    Doctora Silvi sus blogs me han parecido una terapia, al saber que despues de todo, no he sido solo yo, la que mira las cosas de cabeza.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s