Yo también soy un fraude

Publicado: 23 abril, 2013 en Mi vida es así
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Pues sí, soy un fraude. Y parece que no soy la única, resulta que Moli se siente igual . Y oye, parecerme en algo a Moli, aunque sea en lo fraudulentas que somos, pues ya consuela. Que ha demostrado que a pesar de ser un fraude se puede escribir un libro e incluso conseguir que la gente lo lea.
¿Cómo?, ¿que no sabes quién es Moli? ¿En serio? No me lo creo. La única razón que se me ocurre para que no sepas quién es Molinos es que no leas más blogs aparte del mío. Y eso debe ser porque me quieres mucho y sólo me lees para saber qué tal me va por estos lares. Me vale. Pero te recomiendo que leas su blog Cosas que (me) pasan , es la risa. Y si dejas de leerme a mí porque el suyo está más chulo, lo entenderé y no te guardaré rencor (yo también lo haría).

A lo que iba. Que no sé en que momento de mi vida las estrellas se alinearon para que yo haya terminado aquí. A ver, tonta no soy, que para algo fui de las primeras de mi promoción. Que yo de pequeña siempre era de las más inteligentes, lo pillaba todo a la primera, y encima era tan insulsa, que hasta me gustaba estudiar (mi pasado oscuro). Terminé el instituto y la carrera siendo de las primeras. Se me daba tan bien estudiar que llegué a pensar que yo no valdría para trabajar, tendría que pasarme la vida estudiando. Es triste, lo sé, pero en mi defensa tengo que decir que a pesar de ser la empollona de la clase, mi lado salvaje compensaba mi lado pusilánime y alcancé un equilibrio más o menos aceptable.

Baby with microscopeEl caso es que yo me metí en el mundo de la investigación por dejadez, por no tener que ponerme a buscar un trabajo de verdad. No me veía yo lo suficientemente madura como para salir al mundo real, así que pensé que seguir estudiando siempre era una buena opción. Al menos ya sabía que eso se me daba bien. Pero ahí se me acabó el rollo. Esto está lleno de superdotados y frikis y gente obsesionada con la ciencia. Las comparaciones son muy malas, y más cuando yo salgo perdiendo. Porque de superdotada tengo menos que la Obregón; de friki sí tengo un rato, pero solo para lo malo; y de obsesionada, pues con los libros y a ratos con la salsa, pero lo que es por la ciencia…
Antes de empezar la tesis le dije a mi directora que yo no podía ser así de… ¿entregada, desequilibrada, excéntrica?, pero me aseguró que no hacía falta. Podía tener una tesis mediocre, y conseguir el título de doctora de todas formas. Un consuelo, ¿verdad? A pesar de que había avisado, me pasé toda la tesis esperando a que la mujer me dijera que ya estaba bien de hacerle perder el tiempo y que mejor me dedicara a algo más asequible. Pero no, pasé mis 5 años y me dieron un título con mi nombre y la firma del Rey… ¡Y con la máxima nota! A lo mejor resulta que no lo hice tan mal. O también puede ser que los del tribunal ni se leyeron la tesis y se quedaran en los agradecimientos, que esa parte sí me salió chula.

Después de eso decidí que ya estaba bien de engañar al sistema, y que mejor me dedicaba a algo donde no tuviera que aparentar que sé lo que hago. O al menos donde los que me escuchan hablar saben mucho menos que yo, y si me equivoco, ni se dan cuenta. Es decir, a la enseñanza. Os juro que lo intenté. Mandé prácticamente un centenar de currículums entre universidades privadas, academias e institutos concertados. Incluso empecé a prepararme las oposiciones de secundaria, aunque me daba una pereza… Pero en medio de la crisis iba a ser que no. Del único sitio del que se molestaron en contestar, una monjita muy maja me dijo que no perdiera la esperanza… ¡me emocionó que me enviara un email para decirme eso! Me pregunto qué nick usará en Facebook…

Lo irónico es que sólo solicité dos puestos de postdoctoral… ¡y me ofrecieron los dos! Lo que yo os diga, todos locos. Así que aquí estoy, rodeada de gente que echa más horas en el laboratorio de las que tiene el día. Gente que sólo habla de ciencia. Gente que lee artículos como si no hubiera un mañana. Gente que parece que lo sabe todo.
Y luego estoy yo. Que me gusta, y se me da bien (o eso creo), pero siempre pienso que no lo suficiente. Porque no me paso todo el día pensando en teorías fantásticas, ni diseñando experimentos imposibles. Porque la mayor parte del tiempo estoy pensando en lo bien que se estaría fuera, con ese sol tan precioso.
Pero bueno, que no me va tan mal. Para ser un fraude, siempre tengo resultados para pasarme más de una hora hablando en los seminarios. A veces me sorprendo hasta yo de todo lo que he hecho. Si en el fondo va a ser que trabajo y todo. Pero eso sí, cuando mi jefe o algún compañero está enseñando los laboratorios y presentándonos a algún cerebrito de la otra parte del mundo (o del piso de abajo), y me define como ‘star postdoc’ o ‘great asset’, todavía tengo que aguantarme la risa.

 

Baby Scientist

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comentarios
  1. molinos dice:

    he intentado dejarte un comentario dos veces, a ver si ahora funciona…decía que conozco perfectamente la sensación de sorpresa permanente y de creer que vendra alguien a darte en el hombro y decirte “exactamnete, ¿que haces aqui?

    • catuxa20 dice:

      A lo mejor por eso no me dejan comentarios… porque no funciona! :p
      Cada vez que mi jefe me pregunta… ‘¿Y qué estás haciendo ahora?’ me quedo con las ganas de contestar que no tengo ni idea

  2. […] menos mis dotes artísticas para disimularlo son la leche. Que aquí una sigue pensando que es una impostora. Pero si me dan un puesto de ‘jefa’, pues ya seré la Impostora, con mayúsculas. Pero lo mejor […]

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