A Rizzo le han hecho un bombo

Publicado: 1 mayo, 2014 en Locuras, Mi vida es así

Sí, yo también os he echado mucho de menos. No tengo perdón por dejaros 5 meses sin mi sutil ingenio, sé que habéis sufrido infinito por mi ausencia y que no me lo vais a perdonar jamás. Pero por desgracia no puedo prometer ni prometo que no lo vuelva a hacer. Porque yo nunca he tenido madera de político. Eso de la hipocresía y el cinismo se me da fatal, prefiero el sarcasmo.

Pero supongo que os estaréis preguntando qué ha pasado para que haya hecho un kit-kat tal largo, con lo que yo he sido. Porque morir no me he podido morir, que he vuelto, y lo de que os escriba desde el más allá ya está muy visto y no os lo creeriais. Y si me hubiera sucedido algo horrible que me hubiera tenido en coma en el hospital, probablemente no hubiera empezado el post así de graciosa (o sí, nunca se sabe). No tengo excusa que valga, así que no voy a engañaros (no más de lo normal, al menos): no he escrito porque no tenía ganas. Algunos días me sentía culpable por no escribir, pero me encontraba mal, y cuando me duele algo no escribo bien. Que cuando no me duele nada tampoco escribo bien, pero como me queda todo más gracioso, la mayoría no se da cuenta.

Bueno, que me lío, que no he escrito antes porque me han hecho un bombo, que algunos ya lo habréis deducido por el título del post. Uno bien grande, todo hay que decirlo. Estoy de 5 meses y medio y parece que voy a estallar ya, no me quiero imaginar como me voy a poner con 9 meses. Y sí, sé que estar preñada no es razón para dejar de escribir, que no se nos nubla el entendimiento ni nada (al menos no demasiado). Pero hay algo que sólo te comentan por encima antes de quedarte embarazada y lo dicen así como con la boca pequeña… lo horrible que puede ser el primer trimestre. Porque a todos nos suena de algo lo de las “náuseas matutinas”. Pero lo que no te dicen es que de matutinas tienen bien poco. Porque lo mismo te pones a vomitar a las 8 de la mañana que a las 10 de la noche. Y algunas, como yo, lo hacemos las dos veces, no vaya a ser que la primera no lo hayamos echado todo bien. Y ya puestos, también a media tarde, que la hora de la siesta es muy mala. Y no os vayáis a creer que entre nausea y nausea todo es jolgorio y alegría, que el resto del día te lo puedes pasar tranquilamente aguantando las ganas de vomitar también el resto del tiempo. Eso sí, se me quedó un tipín precioso, que pude disfrutar unas dos semanas enteras, entre que se me pasaron las náuseas y empezó a crecerme la barriga.

Y esa es mi miserable excusa, que pasaba de intentar concentrarme para escribir mis desventuras, porque de todos modos hubieran parecido más como un diario personal:

–       Son las 9 de la mañana, y todavía no he podido levantarme de la cama. Creo que en cuanto ponga el pie en el suelo se va a abrir la compuerta vomitil y ya no va a cerrarse hasta dos horas después. Mi jefe debe estar la mar de contento conmigo en estos momentos.

–       Son las 10 de la noche, y no sé si arriesgarme a trasladarme del sofá a la cama. Probablemente sea mejor que duerma aquí aunque me destroce la espalda, así no me muevo y no tentamos a la suerte. Lo de lavarme los dientes ya lo he descartado, mejor no dejar que nada se acerque a mi boca en tres meses.

Y así me pasé unas maravillosas 7 u 8 semanas. Muy entretenido todo. Lo peor fue no poder quejarme, porque encima me lo había auto-infligido yo. Maldito reloj biológico y el cab*** que lo inventó.

Y estaréis pensando… de 8 semanas a 5 meses va un trecho, ¿no? Pues sí, pero junta esas 8 semanas casi sin trabajar de lo malísima que estaba (pero sin baja laboral, que en los EEUU no tienen de esas cosas tan modernas), con otras 4 semanas de intentar recuperar el tiempo perdido en el trabajo porque teníamos deadlines que cumplir, con otras 3 semanas de congreso científico/vacaciones en España, más el tiempo que suelo tardar en escribir… y ¡voilá! te salen 5 meses (los que seáis de ciencias no digáis nada, que dos más dos son cinco porque lo digo yo y punto).

Así que nada, que me uno al club de las malasmadres ese en breve, a ver si me aceptan antes de que nazca el enano. Pero no por elección propia. En mi caso va a ser obligado porque sólo me dan 6 semanas de baja maternal (y gracias les tengo que dar porque sean tantas…). Que el sueño americano este está muy bien, siempre que no te pongas enfermo o se te ocurra tener familia, o vida social… O vida, punto.

Y nada, que va a ser un niño. Preciosísimo por supuesto, que para algo va a ser mío y a mis ojos será lo más bonito del mundo entero (espero que no me hayan engañado miserablemente con eso también). Intentaré no escribir posts sopesando las ventajas e inconvenientes de cada una de las marcas de pañales, pero como ya os he dicho, no prometo nada.

 

Ecografía

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comentarios
  1. dagaherz dice:

    pues yo soy de ciencias… Y siempre he pensado que 2 y 2 eran 5… No es así? Bueno, también he pensado lo de a por una voy, dos vengáis y si venís tres, no os caigáis!
    Muchas felicidades!!! Y que no se vuelva a repetir el kitkat de 5 meses

  2. Anónimo dice:

    Enhorabuena…. con retraso. Deje de leerte con enl kitkat y he retomado en verano.

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